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Guerra


Dentro de las cosas malas que puede hacer el ser humano, la peor de todas, son las guerras. Mirando a través de la verdad y la justicia, la guerra, es todo lo contrario, la inexistencia de lo verídico y de lo justo, es una locura contra todo lo bello que en sí puede hacer crecer el ser humano. La guerra es ajena al amor y amiga del odio y la ira. Quien va a la guerra en realidad va a matar a personas que no conoce y esto, visto en su total amplitud supone un acto casi demoníaco, ya que, puedes asesinar por dinero, por celos, por un momento de ira, pero, siempre, por un antecedente, como conocer a la persona o encontrártela en un momento de frustración y enajenamiento, pero matar a quien ni siquiera ves de frente, sin saber quién es, si tiene familia, si es buena persona, limita la visión a un punto de pura imbecilidad y maldad. Hasta un mafioso mata por algo, poder, dinero o satisfacer su ego. Un mafioso no asesinaría a alguien que no conoce. Este punto hace que las contiendas bélicas sean la mayor atrocidad contra la ética.

Ya sabemos que lo humano, no es perfecto, por lo tanto, ir a una guerra supone entrar en un ambiente donde ese lado oscuro se verá trágicamente potenciado, el odio crecerá tanto que no dejará hueco para la bondad, ni tampoco para poder pensar con claridad, porque esto supone estar tranquilo y no sometido a un estrés continuo.

Hay muchos documentos que muestran cómo los soldados, al igual que animales violan a mujeres, hasta a niñas delante incluso de su familia. El mal ante la violación no queda ahí, ya que muchas de estas mujeres se quedaron embarazadas y sintiendo la necesidad de abortar, muchas de ellas perdieron la vida. También hubo robos y asesinatos sin justificación, ya que estas víctimas son civiles.

El soldado que vuelve de la guerra, aunque haya ganado, no logra engañar la conciencia, sus recuerdos le dicen que matar no es la solución, por lo que se agarra como puede a un viejo mecanismo de defensa, que ellos y solo ellos, eran los buenos, claro que, los que perdieron la guerra, también pensaban lo mismo.

Siendo conscientes de las limitaciones éticas y morales que en si llevan las personas, respecto a su comportamiento, puedo asegurar que muchos de ellos no han dañado a otros por miedo a las represalias y es aquí, donde aparece otro lado siniestro de las guerra, donde el Gobierno de tu Nación te da permiso para matar.

Lo más peligroso de una contienda es que no hacen falta dos partes para iniciarla, basta con una, no obstante, no es lo mismo defenderte que atacar, por ejemplo, en EE.UU los indios se defendieron.

Toda contienda bélica es un genocidio.

Puedo comparar la guerra como una gigantesco fuego, que después de acabado, quedan por todas partes sus huellas, como tierra baldía y quemada. Las posguerras son un horror, donde había ciudades, solo quedan ruinas, gente sin casa y sin alimento, tullidos como cojos, mancos, ciegos, etc que ya no podrán rehacer sus vidas. Otros habrán perdido familiares o amigos. Todo esto es el resultado de las guerras.

Desde que existen las agrupaciones humanas, ya en forma de tribus, clanes, Estados y Naciones, las guerras se vienen sucediendo desde hace miles de años. Esto es espantoso, porque muestra la imbecilidad y maldad del ser humano. Solo tenemos que recordar la sensibilidad del pueblo romano, allí, aplaudiendo cuando un león mataba a un esclavo, o un gladiador le sacaba las tripas a otro.

 

Cómo se inician las guerras.

Todas las contiendas bélicas se inician en centros de poder, ya fueran reinos, o naciones y es así de simple: Personas ricas e influyentes, negocian con todo lo que les da más de lo mismo, pueden hacer tratos mercantiles con empresas de su propia Nación, o con las de otros países. En esta situación, si esas negociaciones no son del agrado de alguno de estos magnates, esa delgada línea entre lo que es y no es ético, se pueden saltar. La ambición exagerada genera envidias y una apremiante necesidad de tener lo que otros tienen y si los mecanismos mercantiles ya no funcionan, porque la otra parte no está de acuerdo con los tratos, aparece odio. Don Importante y sus secuaces quieren que la frontera de su Nación se agrande, ya que, por la razón que sea, les ofrece un suculento beneficio, o bien, porque el otro país tiene más recursos agropecuarios, o minerales, o industria, o etc. Con esto dejo claro que la ambición y la codicia por el dinero y de éste al poder, impulsa a obtener por otros medios lo deseado. Este es el principio de cualquier enfrentamiento y no tiene que ser entre naciones distintas, ya hemos tenido guerras internas a lo largo de la historia. Creo que puedo explicarlo aún más claro, estos individuos tienen una idea fija en su cerebro: ¡Quiero más!.

En este punto y sabiendo que la única manera de hacerse con la riqueza ajena es por medio de la guerra, pero que, nadie se apuntaría si se supiera la verdadera razón, deberá aliarse con otros importantes para así hacer fuerza y manipular al pueblo, ya que, indudablemente, ellos que van a generar una contienda bélica para sus propios intereses, no van a poner su vida en peligro yendo al frente, eso, que lo hagan los tontos. A partir de ahí habrá que comprar a los políticos y crear una enorme mentira que parezca todo lo contrario, así que, para eso buscarán a las personas adecuadas.


Propaganda

La propaganda del Estado, utiliza muchos métodos, como el cine, creando películas de guerra, antes, mientras y después del final de la contienda, donde si han sido los ganadores, quede patente que ellos eran los buenos. La televisión, los periódicos y también Internet, son canales para bombardear y nunca mejor dicho, la mente de la gente.

Es común a todas las películas sobre guerra, oír conceptos como estos: Honradez. Lealtad. Amistad. Amor al bien, a la verdad y la justicia. No ha habido ninguna guerra con esas características, sino todo lo contrario, como ya he explicado al principio.

Para conseguir convencer al pueblo que una contienda bélica es necesaria, se recurre a tres enfoques, que unidos dan el resultado satisfactorio. Uno es el planteamiento sociológico y el efecto que producirá en los enrolados o incluso en los obligados, ya que el Estado que si intentas suicidarte y no lo consigues te mete en la cárcel, no tiene inconveniente en llevarte al presidio si no vas a una guerra que a ti, no te aporta nada, pero claro, para llegar a ver esto, hace falta pensar. A este lado sociológico se une el adecuamiento psicológico para hacer ver lo blanco negro y el tercero es pura técnica publicista, machaca que te machaca, hasta perforar la mente de la gente y que ya no sean capaces de discernir lo que está bien de lo que está mal.

Veamos ahora con más detalle cómo se realiza esta maniobra de propaganda.

Dentro de la psicología hay varias formas de enfocar un problema y para lo que yo sé, la cognitiva inversa consiste en crear información errónea con la finalidad de convencer, aunque mejor sería decir, engañar, con procedimientos pseudo racionales, a sabiendas que la mayoría de los ciudadanos no captarían la realidad del suceso. Tras poner en marcha esta etapa cognitiva de desinformación, viene el troquelado inverso o impronta, que en este caso es el miedo, a que el enemigo invada tu país, a que puedan pasarte cosas malas como pérdida de nivel adquisitivo o a no hacer lo que la propaganda política de pide, al peso de la mayoría y el qué dirán. A esta segunda parte se le une la psicología conductista inversa, tal y como indica su nombre, una serie de medidas para cambiar los hábitos y manera de enfocar la propia vida, como hacer lo que te piden por el bien de la humanidad, por empatía con tus vecinos que ya se han aprestado a la contienda de buena manera, sintiendo que van a realizar un acto noble matando a los malos, al enemigo, en suma, modificar la conducta del pueblo.

Los sociólogos canalizan el efecto que la puesta en escena de la propaganda podría ofrecer o perjudicar a los grupos de poder.

Los políticos, bueno, no hay que decir mucho, se venden con facilidad, serían los que cara al público dirigen esta gran mentira

Los publicistas saben que el éxito de la venta de un producto consiste en la constante repetición. La mención repetitiva de algo, produce en quien lo escucha un principio de familiaridad y de ahí, si aparecen razones, (psicología cognitiva), miedo a no comprar el producto, (troquelado) y hacer sentir a los compradores que el comportamiento correcto debe ser la aceptación del producto, (psicología conductiva) y aún más, que hacer una crítica te puede traer consecuencias fatales, de ahí la amenaza de ir a la cárcel, por lo tanto, ya tenemos todo el engranaje.


Un ejército de.....?.

Si tenemos en cuenta que en las contiendas bélicas los enrolados o obligados a alistarse van convencidos de que ellos son los buenos, y los del país enemigo, algo parecido a demonios, a los que no importa matar, o que es necesario hacerlo, siendo esto así en los bandos opuestos, hay que aceptar que la propaganda de sus respectivos gobiernos hizo bien su trabajo, dando por hecho y no se equivocaron que el mundo está lleno de tontos. Así, estos convencidos, creerán que se puede ir a matar y que a ti no te va a suceder, por eso cuando no vuelven y dejan luto en su familia, el daño se extiende y afecta a otros muchos, pero, puede que si vuelva íntegro o tullido, lo que cambiará su visión de futuro, según la gravedad de las lesiones, o traerá otro tipo de mal, el horror de la guerra en su mente con todas las concomitantes relacionadas con trastornos psicológicos. Otros volverán con la conciencia sucia, pues, se habrá dado el caso de tener a tiro a una persona que no conoces de nada, pero la matas. En estas personas menos tontas, que no se tragaron la propaganda política y que fueron a la guerra por cobardía al no enfrentarse tanto a su Gobierno como al peso de la mayoría, el resultado será un evidente complejo de culpa.

La trama de la guerra está bien urdida, una vez que te llevan al frente, no se puede desertar sin sufrir un gran castigo y además, una vez allí, el soldado se ve en la necesidad de defender su vida.

Ya mencioné que muchas personas no cometen delitos no porque tengan esa integridad, sino por miedo a las represalias en forma de Tribunales y cárcel. Claro que, si van a la guerra y su Gobierno les ha dado, o mejor sería decir, su Gobierno les ha otorgado una licencia para matar, podrán dar rienda suelta a su libido y también liberar sus frustraciones o impulsos sociópatas, sin riesgo de pagar por ello. De ahí vienen las violaciones, torturas, robos y asesinatos que no son necesarios.

Teniendo en cuenta la imperfección del ser humano, con su lado bueno y su opuesto, será su lado malo el que se verá más motivado en perjuicio de su parte más noble. Con esto dejo claro que desde un punto de vista ético, ir a la guerra es perjudicial para el desarrollo de la personalidad, te hace más malo, más culpable y menos sensible a la empatía con tus semejantes.

¿Cuándo han visto los soldados a esos miembros de grupos de poder en el frente?. Si como ya deberían saber, los que organizan las guerras, no van a ellas y que si ganan la contienda serán aún más ricos, ¿no estamos frente a soldados necios?. Aunque tu Gobierno te obligue a ir a matar, no debéis hacerlo, porque es peor perder tu dignidad bajando un escalón en tu desarrollo espiritual.

En todo lo dicho hasta aquí, dónde encaja el militar profesional. Solo hace falta querer ver y comprender, de esta manera nos encontramos con un grupo adiestrado para combatir, que recibe órdenes de sus superiores y que éstos, a su vez, obedecen al Gobierno de su Nación.

 

¡Despertad!

El mayor número de bajas se dan en los soldados, es cierto que son mayoría, pero, no por ello deja de ser verdad. Los que organizan las guerras, seres espiritualmente atrofiados no van a ellas y si ganan la contienda, se hacen más ricos y si pierden, se largan con sus ahorros a otra parte del mundo, de hecho, hasta hay informes de que Hitler, no murió en el búnker, sino que se escapó a Argentina.


Ahora vamos a hacer un ejercicio de imaginación, en el cual, usted se va a ver en la siguientes situaciones:

  1. Está reunido con su familia en su hogar, entonces, como están en guerra llegan unos canallas y delante de usted violan a su mujer y a su hija.

  2. Usted vuelve de la guerra ciego, o sordo, sin piernas o manco.

  3. Usted recuerda que en el frente mató a otras personas que en otras circunstancias podían haber sido sus amigos. Esto hizo que usted tuviera sentimiento de culpa, o peor aún, no sentir ninguna empatía por el enemigo, ya que, desde el punto de vista del contrario, el enemigo es usted.

  4. En vez de encontrar su ciudad, lo que halla son ruinas y la posibilidad de no encontrar vivo a ninguno de sus seres queridos.

  5. También puede ser que usted no vuelva porque lo matan.

  6. Aunque usted saliera vivo de la contienda y a sus familiares no les haya pasado nada, no va a poder evitar las penurias y el hambre durante un tiempo.

Y ahora le pregunto yo, ¿es usted tan tonto de pasar por ese calvario sin ningún aliciente, puesto que, nada cambia en la sociedad, excepto el dinero y poder de unas manos a otras.


Desertor

La palabra desertor es muy negativa y se refiere a alguien que abandona el campo de batalla por miedo. Esta acción deja claro que no siente empatía por los otros soldados, ni tampoco ama su país, por lo que no se le puede considerar patriota. Esta definición encaja en la visión social que los gobiernos han introducido a fuego en la mente del pueblo. Un desertor era buscado por la Ley y en la mayoría de los casos tenían que huir a otro país, ir con su familia o marchar solo, que era lo más frecuente, ya que avergonzaban a sus seres queridos. Se puede uno preguntar, ¿si esta persona era cobarde por qué se enroló?, por su falta de coraje, lo que iban a pensar sus padres y si está casado su esposa e hijos y el peso de la sociedad sobre él, pero claro, cuando llega al frente y comprueba las atrocidades de la guerra, lo único que tiene en mente, es huir.

Es cierto que ha habido y hay personas así, pero, esta no es la única razón para desertar, hay otro lado que los gobiernos han procurado tapar.

Hoy día se puede ser objetor de conciencia y no ir a la guerra, pero, no en todos los países y desde hace muy poco, si comparamos con los orígenes de las matanzas.

Veamos ahora, que nombre le darían ustedes a una persona obligada a realizar un trabajo que no le gusta, que es muy peligroso y que además no le pagan por ello. Sin duda que habrán pensado en un esclavo. Pues, eso es lo que hicieron los gobernantes desde el principio con la gente apta para ir a la guerra. Si un esclavo se fuga de quien le tiene sometido, ¿quién es el canalla?.

Veamos ahora unos cuantos casos, que no me cabe duda han sucedido en todas las contiendas sangrientas.

Si una persona no concuerda con matar a quien no conoce y decide desertar, ¿quién tiene más dignidad, los que se quedan o los que abandonan tamaña atrocidad?.

Si una persona no quiere violar, robar y asesinar, como se han dado casos contra civiles y como está en la unidad que hace tamañas fechorías, empezarán a hacerle la vida imposible y como son todos contra uno, decide desertar. Luego el desertor aparece en el libro de los que no tienen honor y a los violadores ni una reprimenda.

Si una persona de mente y espíritu sano no puede asesinar a otros, ¿es culpable por desertar?.

Si una persona de las muchas que fueron obligadas a la guerra, ve claramente que le están engañando, que los que promueven estas contiendas no van a ellas y que los ricos quieren ser aún más ricos, decide entonces desertar, a sabiendas que va a caer un estigma sobre su cabeza, pero lo hace porque tiene un código ético que no quiere traicionar, ¿quién tiene más honor, el que se va o el que se queda?.

 

Adolfo Cabañero


El Papa visita España y todos los periodistas que lo comentan, se dirigen a él, como su Santidad, es decir, que antes de tener el cargo no era Santo y después sí. Con hechos como estos, solo puedo pensar que la Iglesia sigue contándonos el cuento de Caperucita y el lobo.