Bienvenidos a eldespertar.info
botón de psicología
botón de yoga
botón de literatura
botón de filosofía botón de mística botón de sociología
@ botón ePub

TODO


En una inmensa nada, donde solo hay silencio, una gigantesca luz, en un instante que no es instante, ya que sólo predomina la eternidad, experimentó algo: ¿Soledad?. O tal vez ¿curiosidad?. Esta luz, que en su eternidad lo es todo, se contrajo y luego se expandió, con tal fuerza que separó varias partes de su esencia. Es entonces que se vio a sí misma. Esa experiencia le agradó y una de las fracciones volvió a dividirse, luego, otra y otra. Ahora TODO podía experimentar desde posiciones diferentes. Se abrió la posibilidad de la localización. TODO, era ahora muchas partes y desde todas ellas EL podía verse a sí mismo y esto le dio una información mayor de la que tenía antes. Cierto que, al fragmentarse la luz iba siendo más pequeña y TODO no se sentía igual de entero, como resulta obvio.

En un momento que no era tal, pues sólo había eternidad, el Profundo, que es TODO, hizo un descubrimiento de enorme transcendencia. Las luces inmediatas a EL habían adquirido consciencia. TODO se dio cuenta de otro fenómeno no menos importante y es que EL podía experimentar lo que en esos momentos estaban sintiendo las otras luces y sin embargo, las nuevas autoconciencias no podían sentir y percibir en igual medida lo que EL experimentaba.

 

*

En algún momento de esa eternidad, luces superiores a la humana, tuvieron lástima de éstas. De su incapacidad para ser autoconscientes. ¿Qué se podía hacer?. El espíritu humano era tan pequeño que no admitía ese grado de comprensión que tenían las otras luces, claro que, si ese espíritu humano pudiera crecer, aumentando así su luz, entonces podrían auto confirmarse. Así lo vieron estas grandes luces o Dioses si los comparamos con lo humano y de ese punto pasaron al siguiente, ¿cómo lograr que crecieran?.

En la situación en la que se encontraban los espíritus humanos no era posible su elevación, pero, si tuvieran que luchar con dificultades, si debieran medirse contra elementos agresivos, duros y por ello sufrieran, tal vez, entonces, aprendiesen a conocerse a sí mismos. ¿Qué medio debía ser ese, que facilitase toda esta operación?. Los Grandes Dioses pensaron en un mundo denso. El pensamiento espiritual de los Dioses creó la materia y durante un tiempo no calculable, hicieron mundos habitables. Ordenaron el movimiento de los astros y miles y miles de reglas para que ese caos denso tuviera orden y pudiera así ser habitable por criaturas humanas. Estaba todo pensado para albergar vida y sobre todo, para su fin primordial, que lo humano llegase a ser autoconsciente.

Cuando los Grandes Dioses y los menos grandes vieron la creación, les gustó, era el espacio pedagógico donde podrían crecer las criaturas humanas, claro que, ahora se enfrentaban a otro problema, convencer a esas pequeñas luces sobre lo importante que sería para ellas explorar el mundo denso de la materia. Las grandes luces se comunicaron lo mejor que pudieron con las pequeñas luces, les aseguraron los resultados, pero, también les mostraron las dificultades, pasarían por situaciones que en esos momentos no podían ni siquiera comprender, les dijeron que sufrirían y que eso no les gustaría, aunque en sí, era la base de su crecimiento espiritual. Los Grandes les mostraron los vehículos que allí utilizarían y que llamaron cuerpos, sobre los cuales tomarían posesión y que a su vez, ese cuerpo les haría padecer, con dolores propios y los causados por el entorno, también les comunicaron sobre la necesidad de alimentarlo y cuidarlo. En suma, se les explicó claramente, como solo pueden hacerlo las Grandes Luces, lo que sucedería y el resultado final de su periplo por la materia. Se les dijo que perderían la memoria cada vez que volvieran a tomar cuerpo y que el número de veces que esto sucedería, dependía únicamente de la voluntad de aprender de cada cual. De esta manera ya no serían iguales, verían sus propias diferencias y entenderían qué es el mal, el bien, la ignorancia y la sabiduría.

Y así sucedió todo, los espíritus humanos encarnan, sufren y también aprenden. Muchos que se quedaron del otro lado, pudieron comprobar cómo otras luces antaño similar a las suyas, volvían de la experiencia terrenal, más lúcidas.

Como todo lo que tiene autoconciencia tiende a crecer, TODO desde el inicio está en un proceso constante de aumento.

Con relación a lo humano TODO junto a las Grandes Luces ha facilitado la encarnación, si lo vemos sustancialmente, no es otra cosa que una manera dura de tomar consciencia de sí mismo por medio del cuerpo y el ambiente. Es el cuerpo el que introduce un elemento de individualización.

Es posible que se hayan ensayado otras maneras de progresar menos severas, en mundos menos densos, donde también se sufre menos y se aprende menos. Puede que el espíritu humano haya optado por un camino más o menos rápido, según su voluntad. Por lo que podemos decir, que lo hecho, hecho está, en plena libertad de los que desean encarnar y progresar o quedarse sumidos en una felicidad bovina.

 

**

Por lo tanto..... .

Usted, yo, y todos los seres vivos, lo estamos gracias al Dios primigenio, único, de quien deviene la vida.

No fuimos creados por la Deidad, como dicen algunas religiones, ya que entonces no podríamos ser eternos, pues ésta se concibe como un estado sin principio ni fin, por eso dije antes que somos parte del Profundo. Miren a su derredor y comprueben que hasta la vida física, proviene de la vida.

La diferencia evidente entre especies animales, como son los organismos microscópicos, hasta los mamíferos, es solo cuestión de la cantidad de luz que contiene su parte no-física. La distancia es mayor en los humanos, pero, no acaba ahí, sigue ascendiendo hacia dioses, grandes dioses y una escala que no conozco, pero que se, existe, ya que son parte de una escatología necesaria para que experimentando en la vida física, donde se dan circunstancias severas, tanto animales como seres humanos puedan aumentar su luz. ¿Por qué es necesaria esa gradación?. Esto es connatural a todo tipo de enseñanzas, alguien que ya tiene ese conocimiento lo transmite a los demás, igual que Prometeo; -lo del castigo-, no es otra cosa que encarnar en este mundo personajes que no lo necesitan, tan elevados como Cristo, Buda, y otros, para poder iluminar.

En este punto, surgen por sí solas unas interrogantes. ¿Por qué TODO se fragmentó en luces de menor tamaño?. Pienso que fue por crear diversidad sin perjudicarse a EL mismo. Si todos fuéramos iguales no veo posibilidad de crecer espiritualmente. No obstante, también podríamos añadir que los espíritus más pequeños van a tener que sufrir para adquirir el tamaño necesario y ser autoconscientes y que, en consecuencia, podíamos ver aquí un punto de injusticia. Esto hay que aclararlo más.

Solo a modo de orientación vamos a suponer una escala que va desde el Dios uno, a los Grandes dioses, dioses, semi dioses y humanos, dejando de lado el reino animal y vegetal. Pues bien, si el Profundo fue capaz de dividirse en porciones más pequeñas, no veo dificultad en que los Grandes dioses hicieran lo mismo, podría añadir, que los dioses, son hijos directos de los Grandes e indirectos del Dios primero. Uno de estos escalones pertenecientes a lo que podríamos definir como divino, se fragmentó en la condición humana. Es lógico pensar, que cada división resulta más pequeña, dependiendo de quien sea el padre espiritual directo.

Como vemos, hay una pluralidad inmensa de vida, eso, al menos desde la perspectiva humana, ya que en realidad, solo existe UNO, del cual, como ya he apuntado, deviene toda la vida. El hecho de que UNO se fragmentase no indica que perdiese control de esas partes, espacialmente distantes, tengamos presente que hay o no hay vida, así que, TODO, si así lo desea, ve, siente y vive en otros espíritus cercanos o lejanos en el espacio, pura ubiquidad.

En todo lo descrito hay una idea evidente de evolución espiritual, la verdadera posibilidad de crecer, de ahí, dentro de la región humana tenemos el conocimiento filosófico, iniciático, metafísico, místico, etc. Es un hecho que lo humano puede ascender hasta adquirir su autoconsciencia, es decir, saber quienes son y de dónde vienen. En este punto, dejarían ya de ser humanos y para poder definir su nuevo estado habría que nombrarlos como semi dioses. Este progreso del espíritu no se detiene.

Voy a dar luz a lo expuesto utilizando una analogía. Usando la imaginación veámonos a nosotros mismos como observadores del proceso de vida llevado a cabo por UNO. Veríamos cómo El Profundo, por medio de esa división hecha sobre sí mismo, está consiguiendo aumentar su Cualidad, su luz al unísono de toda la vida que se haya esparcido por el universo, (por usar una fuente espacial). De manera inherente cada ser vivo busca aumentar su cualidad y cuando esto sucede, también UNO crece. Aunque solo existe EL, sus chispas repartidas pueden adquirir esa autoconsciencia que les permite sentirse como unidades independientes, que en el fondo lo son por consentimiento del Profundo, de ahí lo importante de la libertad. También veríamos desde nuestra posición de observadores, lo fácil que resulta para UNO ver y comprender hasta la parte más pequeña de su fragmentación, no así al revés. Una ley del mundo espiritual nos dice que lo que podemos comprender está en función de nuestra propia capacidad. Si tenemos 100 vatios veremos en nuestro derredor lo propio, ni más ni menos, así que, nunca podríamos comprender a TODO, ni a los Grandes Dioses, Dioses, etc, sólo llegaríamos a entender la parte que nuestra luz nos permite del siguiente escalón evolutivo.

Respecto a la condición humana, siguiendo el hilo de lo expuesto hasta el momento, no somos descendientes directos del UNO, ni del dos, ni el tres, quién sabe de cual, pues, observando la necedad y maldad humana, no me es posible pensar otra cosa.

El lado oscuro

Todos sabemos qué es el lado oscuro, esa capacidad para hacer el mal, para dañar, hacer sufrir a otros. Lo que pocos conocen es que sólo se da en la condición humana, obviamente los animales no lo tienen, y aquellos que por su dedicación lograron la sabiduría o santidad tampoco.

Esa parte maligna se debate con una buena conciencia imbuida ya en esa chispa divina y desde allí nos acusa si hacemos algo malo. Cuando la persona decide poner una barrera entre ella y su conciencia a fin, -según estúpidamente piensan- de no sentir molestia, resulta que se está haciendo partícipe de una corriente involutiva que también podemos definir como transformarse en demonio.

Soy consciente que la palabra demonio evoca unas ideas en quien me esté leyendo poco precisas e incluso pensar que los demonios no existen. He acertado a definir como semi dioses a todo aquel que se liberó de la cadena de reencarnaciones, que halló el moksa como dicen los orientales o el nirvana, según los cultos indostánicos. Siendo esto así, también puedo nominar como demonios a esos seres que desoyendo su propia conciencia se apartan con toda intención de esa chispa otorgada por la divinidad, por lo que ellos mismo preparan su destrucción. La involución según va descendiendo, suceso que puede durar encarnaciones dependiendo de la protervidad del individuo, hace innecesaria o contraproducente que una chispa donada por Dios, no tenga ninguna utilidad al Gran Plan, así que, será absorbida de nuevo y si procede donada con nuevas perspectivas.

Un espíritu liberado lo es porque ha formado un todo entre lo que él es, una parte de Dios y su auto confirmación como ser único, Eterno y señor de su destino.

Nota del autor.

Este archivo que ustedes acaban de leer, para mí tiene función de test, ya que siendo el más importante de todo lo que en esta web tengo escrito, es el menos leído.

Adolfo Cabañero

psicopedagogo y profesor de yoga